de Sarita con carigno

martes, mayo 16, 2006

Todo entra por la vista?

Quizás la felicidad me entra por la vista. Hoy me da una pizca de miedo pensar que mi nivel intelectual, con el cual yo estaba cuasi conforme, no es tal y que mi superficialidad es mayor y el hecho de ver todo color de rosas es producto única y exclusivamente porque efectivamente florecieron las rosas y no debido a un trabajo de joyería que yo creí haber hecho magistralmente. Lo peor es que este toque de superficialidad me complace bastante, porque así puedo culpar de mis penas al invierno, es decir, no soy yo la responsable de la tristeza, si no que falta de luz el abono perfecto para que la angustia crezca. La primavera que para mí es el Spa de mi alma, tiene a mi príncipe celeste al borde del colapso; el mismo aroma a primavera que me hace tan feliz en él detonan ataques de estornudos que muchas veces casi terminan asfixiándolo. La naturaleza explotó y cuando miro por la ventana y me siento tan afortunada, (así como cuando en el invierno desdichada) agradezco no haber nacido perro prisionera del blanco y negro que tan implacables conmigo son.